Entonces,
su secretario se acercó a él y exclamó:
—¡Alabado sea Dios! Ése se habría contentado con 40
dirhams, ¿y tú mandabas darle 40.000?
—¡Ay de ti! ¿Es que acaso querías darle algo? ¡Qué necio!
Ese hombre nos ha complacido con sus palabras y nosotros le hemos complacido
con las nuestras. Cuando aseguraba que yo era más bello que la luna, más fuerte
que el león, y mi lengua, más cortante que la espada, ¿ha puesto en mi mano de
todo esto algo que pueda llevar conmigo a casa? ¿Acaso no sabemos que mentía?
Sin embargo, nos ha contentado con sus mentiras, y nosotros le hemos satisfecho
igualmente mandándole dar recompensas, aunque era mentira. De esta manera se
corresponde, mentira por mentira y palabras por palabras; en tanto que dar
verdad por mentira o hechos por dichos, ésa es la «pérdida manifiesta».
Traducción fragmento de El libro de los avaros de al-ÕªÊiẓ (كتاب البخلاء، الجاحِظ), s. IX