domingo, 1 de diciembre de 2013

Texto 1

El león, el cazador y la raposa
V
ivía un león en la selva con sus dos hijos. Un día salió a cazar dejando a sus hijos en la cueva. Entonces, pasó un cazador y mató a los pequeños, los arrojó junto a la cueva y cogió sus pieles. Cuando volvió el león y vio lo que había sucedido, gritó y lloró por la gran desgracia que había sufrido.
Había una raposa que vivía cerca de él. Se le acercó y le preguntó:
            —León, ¿por qué gritas y lloras?
            Entonces le contó el león lo que les había sucedido a sus hijos.
            —Tú has hecho a otros animales lo mismo que el cazador te ha hecho a ti y a tus hijos —respondió la raposa—. Aguanta tu desgracia de la misma manera que aquellos soportaron las suyas.
            —¿Qué quieres decir con tus palabras?
            —¿Qué edad tienes? —preguntó la raposa a su vez.
            —Cien años.
            —¿Y quién te da de comer?
            —Cazo a los animales y me los como.
            —¿Acaso no tienen padre y madre los animales que te comes?
            —Sí —contestó el león.
           —¿Por qué esos animales no gritan y lloran por sus hijos de la misma manera que gritas y lloras tú por los tuyos?
           Cuando el león escuchó esto, supo que su acción había sido injusta para otros animales, dejó la caza y no volvió a comer carne. A partir de entonces, vivió como vive el asceta, rezando y sin perjudicar a nadie.
Traducción de un fragmento de Calila y Dimna (كليلة ودمنة), Ibn al-Muqaffa (ابن المقفع), s. VIII 

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